domingo, 15 de marzo de 2009

LA FAMILIA Y LA EDUCACIÓN CRISTIANA

LA FAMILIA Y LA EDUCACIÓN CRISTIANA

La familia, con la ayuda de la escuela, la parroquia y los movimientos eclesiales, debe formar a los niños y a los jóvenes en las virtudes cristianas, teologales y morales, a fin de que puedan llevar una auténtica vida de fe, esperanza y caridad. Particularmente, hay que formarlos en virtudes como la sinceridad y la veracidad, la laboriosidad y la responsabilidad, la constancia y el esfuerzo, la generosidad y la capacidad de perdonar.
Los padres católicos deben ser conscientes del deber y del derecho que tienen de educar a sus hijos según su propia fe religiosa. Ellos deben también reivindicar
ante el Estado su derecho a elegir el tipo de educación que corresponde a nuestra fe y el derecho a fundar escuelas católicas, sin ser discriminados económicamente (Cf. Carta de los Derechos de la Familia. art. 5)

La familia está primero y encima del Estado y de la Iglesia. Está primero en el orden del ser (orden ontológico); esto es, porque no puede haber sociedad ni Iglesia, si antes no existe la familia, que es la que produce y educa las personas que integrarán la sociedad y la Iglesia. En el orden del tiempo, la familia aparece primero que la sociedad y que la Iglesia. Estos son los datos que la Antropología nos enseña.

El Estado y la Iglesia tienen un papel secundario en la educación de las personas. No es que no lo tengan, sino que su papel se halla en segundo lugar. El Estado y la Iglesia son estructuras que existen para ayudar a la familia en su tarea personalizadora. Tienen esta obligación. Ni la iglesia ni el Estado deben suplir la función de la familia. Solo de manera excepcional pueden y deben hacerlo. La relación del Estado y la Iglesia con la institución familiar es de subsidio, el cual puede ser en distintos órdenes, uno de ellos es el educativo.
En este sentido, el Estado o la Iglesia no solo deben proporcionar a la familia el edificio escolar y los maestros; sino también la competencia de estos últimos en cuanto a la materia que imparten. El Estado tiene la obligación de garantizar la gratuidad de la enseñanza con calidad.

¿QUE DICE LA BIBLIA SOBRE LA EDUCACION CRISTIANA DE LOS HIJOS?

El mandamiento más grande en la Escritura es este: “Y amarás al señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” (Deuteronomio 6:5) Retrocediendo al versiculo 2, leemos, “.. Para que temas al señor tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tu, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.” Siguiendo los versículos, más adelante dice, “Y esas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes(versos 6-7).

La historia hebrea revela que el padre debía ser diligente en instruir a sus hijos en los caminos y las palabras del Señor para su propio desarrollo espiritual y bienestar. El padre que era obediente a los mandamientos de las Escrituras hacía esto justamente. La importancia primaria de este pasaje es la responsabilidad de los padres en el hogar de que los niños puedan ser criados en la “disciplina y amonestación del Señor”, Esto nos lleva a un pasaje en el Libro de los Proverbios, 22:6-11; pero primeramente al versículo 6, en el cual leemos, “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo (conforme se haga mayor) no se apartará de él.” Instruir, se refiere a las primeras enseñanzas que un padre y madre deben dar a su hijo, esto es; su educación temprana. El instruir tiene como objetivo colocar ante el niño la forma de vida prevista para él. El iniciar la educación del niño de esta manera es de gran importancia, al igual que un árbol sigue la inclinación de sus primeros tres años.

Un pasaje del Nuevo Testamento que nos da una clara ilustración de la instrucción del Señor a un padre en relación con la crianza de sus hijos es: Efesios 6:4: Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor”. Este es un breve sumario de instrucción a los padres, representada aquí por el padre, expuesto de una manera negativa y positiva.

Aquí está lo que la Biblia dice acerca de la responsabilidad de los padres al criar a sus hijos. El aspecto negativo de este versículo, indica que un padre no debe fomentar malos sentimientos en sus hijos por su severidad. El aspecto positivo es expresado en una dirección comprensiva; esto es, educarlos, animarlos,

La palabra “amonestación” contiene la idea de “poner en la mente del niño”

En la carta a los Colosenses hay una exhortación paralela: “los padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se encojan de ánimo” (Colosenses 3,21). Padres, no hagan enojar a sus hijos, para que no se desanimen.” (Eclesiástico 30,1-13)

Utilidad de la escritura para la crianza de los hijos

(2 Timoteo 3:16,17). “Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien”. Pero esas verdades deberán estar siempre disponibles para ser aplicadas sobre cualquier vocación en la vida, viviéndolas y haciendo de ellas un estilo de vida. Ellos aprenderán a “amar al Señor su Dios con todo su corazón, con toda su alma, y con toda su fuerza” y desearán servirle en todo lo que ellos hagan.

Timoteo había sido instruido en las santas letras; había recibido esa enseñanza de su abuela Loila y de su madre Eunice (2ª Timoteo 3: 14,15). Tú, sigue firme en todo aquello que aprendiste, de lo cual estás convencido. Ya sabes quiénes te lo enseñaron. 15Recuerda que desde niño conoces las sagradas Escrituras, que pueden instruirte y llevarte a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús”.

(2ª Timoteo 1: 3, 5). Al recordarte siempre en mis oraciones de día y de noche, doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia, como sirvieron también mis antepasados. 4Me acuerdo siempre de tus lágrimas, y quisiera verte para llenarme de alegría. 5Porque me acuerdo de la fe sincera que tienes. Primero la tuvieron tu abuela Loila y tu madre Eunice, y estoy seguro de que también tú la tienes.”

Timoteo es un ejemplo de educación cristiana en la familia, las bases las colocaron su madre y abuela, y esto lo animo a llevar una vida de FE.

No debe permitirse a los niños crecer sin vigilancia o control. Ellos deben ser instruidos, disciplinados y amonestados, para que adquieran conocimiento sobre el auto-control y la obediencia. Todo este proceso de educación debe ser en un nivel espiritual y cristiano (en el verdadero sentido de la palabra). Es la “disciplina y amonestación del Señor” el vehículo mediante la cual se alcanza el fin de la educación. Cualquier otro substituto o guía de educación, bien puede resultar en un desastroso fracaso. El elemento moral y espiritual de nuestra naturaleza es tan esencial y tan universal como el intelectual. Por lo tanto, la espiritualidad es tan necesaria para el desarrollo de la mente como el conocimiento. Nuevamente Proverbios 1:7 nos dice, “El principio de la sabiduría es el temor del señor.” Y el hombre más sabio del antiguo testamento (Salomon) escribió: “honra a Dios y guarda sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre” Eclesiastés 12,13

Hagamos atrayente para ellos la lectura de la Palabra en familia; interesémonos en lo que leen; dejemos que hagan preguntas, por las cuales el Señor dará la respuesta que conviene. Pongamos a su alcance la explicación que le daremos del texto leído; Volvamos con perseverancia sobre lo que ya se ha visto en los días anteriores… Estaremos felices del resultado obtenido, manifestación de la gracia de Dios. Seremos alentados viendo a las jóvenes almas abrirse a las maravillas de la Palabra, deseosos de comprender mejor. Estaremos desconcertados viendo como la semilla penetra y con qué gozo ella es recibida. Y, más tarde, “a su tiempo, segaremos, sino desmayamos” (Gálatas 6:9).

Pero sobre todo, y aun en esto, para enseñar a nuestros hijos a amar al Señor, tenemos vivos ejemplos. Sin duda, les hablamos mucho de Jesús, pero mostrémosle, por nuestra vida diaria, que precio tiene esta Persona en nuestros corazones. Mostrémosles que la felicidad — que Satanás promete atrayéndolos a este mundo — nosotros la hemos encontrado en Jesús. No olvidemos que el testimonio mudo es más poderoso aun que aquel expresado en palabras y que este último, además, no tenga fruto, si el primero no lo acompaña; el testimonio está en los hechos más bien que en las palabras.

El padre cristiano es realmente el instrumento en la mano de Dios en materia de la paternidad. Así como Dios en Cristo, es el único Dios verdadero, el único posible camino para una educación provechosa, es la disciplina y amonestación del Señor. Todo el proceso de instrucción y disciplina debe ser aquél que Él prescribe y administra, para que Su autoridad pueda estar presente y esté en constante contacto con la mente, el corazón y la conciencia del niño. El padre humano nunca debe presentarse a sí mismo como la mayor autoridad que determine la verdad y el deber. Esto simplemente desarrolla el humano aspecto del “yo”. Es solamente haciendo a Dios, Dios en Cristo, el maestro y el gobernante, en cuya autoridad todo es creíble y en obediencia a quien todo lo puede, que se logra alcanzar la meta de la educación.

Las instrucciones de las Escrituras a los padres son siempre el ideal de Dios. A veces tenemos la tendencia de bajar esos ideales a nuestro nivel y experiencia humana. Tu pregunta, sin embargo, es saber lo que la Biblia dice acerca de ser un padre. He tratado de responderla de acuerdo a ella. He descubierto por la experiencia de ser el padre de dos hijos, cuánto he fallado respecto al ideal bíblico. Eso, sin embargo, no desvirtúa la Escritura y la verdad y sabiduría de Dios, para decir que “la Escritura simplemente no funciona.”

Hagamos un resumen de lo que se ha dicho. La palabra “provocar” significa irritar, exasperar, incitar, etc. Esto resulta de un espíritu y métodos equivocados, como es, la severidad, irracionalidad, autoritarismo, dureza, crueles exigencias, restricciones innecesarias, y obcecada terquedad sobre la autoridad. Tales provocaciones producirán reacciones adversas, menoscabando su afecto, obstaculizando su deseo por la santidad, y haciéndolo sentir que es imposible complacer a sus padres. (Yo lo sé – he estado ahí, lo he hecho). Un padre sabio (desearía habe
r sido sabio) busca hacer la obediencia deseable y alcanzable mediante el amor y la gentileza. Los padres no deben actuar como tiranos ateos.

La disciplina en la educación y cultura general, debe ser ejercitada con una cuidadosa vigilancia y una enseñanza constante con mucha oración. El castigar, disciplinar y aconsejar por la Palabra de Dios, proporcionando tanto reprimendas como ánimos según se necesite, es indicativo de “amonestación”. La instrucción proporcionada procede del Señor, es aprendida en la escuela de la experiencia cristiana, y administrada por los padres (el padre) La disciplina cristiana es necesaria para prevenir que los hijos crezcan sin reverencia a Dios, respeto por la autoridad paterna, conocimiento de los estándares cristianos y hábitos de auto-control.

Tener hijos tenía que ver con casarse, pero los tiempos ahora han cambiado. Esto ya no es totalmente cierto. Esta generación está más y más concentrada en el sexo y menos comprometida hacia sus hijos, que son el resultado de esa unión sexual. Desafortunadamente, ante los ojos de muchos, tener niños es algo a lo que hay que evitar -- como si fuera una enfermedad o algo así.

Cada año un millón de niños son asesinados en aborción. ¡Está llegando al punto que el lugar más peligroso para un niño estar es en el vientre de su madre! Aunque algunos no estén de acuerdo, en realidad no existe tal cosa como un hijo ilegítimo, pero sí existe sexo ilegítimo. Y esto está en constante aumento. Ante los ojos de Dios, cualquier persona que nace en este planeta es legítimo para recibir salvación. Esto es porque Jesús hubiera muerto para salvar aunque fuera a uno solo.

Jesús, cuando estaba aquí en la tierra, dijo, "Dejad los niños venir a mí, porque de tales es el reino de los cielos." Estas palabras tienen que incluir a todos los niños. Los que nacen dentro del matrimonio o fuera del matrimonio. Todos los que nacen en este mundo están incluidos en el plan de Dios. Con Dios no hay sorpresas. De la misma forma que él sabía de antemano quien iba a ser un profeta o un rey, él también sabe que niño nace - no importa la circunstancia de su nacimiento - y lo ama con el mismo amor infinito de siempre.

COMO SER UN PADRE DE ÉXITO (EF: 6,4)

Como ustedes sabrán, ser padre no significa lo mismo para todos aquellos que tienen hijos. Esto se debe a que un niño no nace dentro de la misma familia. Permítanme decirles que creo que perdemos el tiempo y estamos complicando nuestras vidas y la de nuestros hijos cuando nos hacemos responsables por sus errores. Sé que la mayoría de nosotros hemos cometido errores como padres. Es muy tarde para nosotros darle para atrás al tiempo o sea, no podemos vivir nuestras vidas una vez más. Pero nunca es muy tarde para comenzar de dondequiera estemos ahora. Vayamos directo al grano, y Dios nos ayudará a ser padres cristianos en todo el sentido de la palabra. Hay dos textos que son mis favoritos... y parafraseados suenan así: Dejando todas las cosas que eran pasadas, nos amparamos en el llamado de nuestro Dios, en Jesucristo. Para hacernos padres cristianos e hijos cristianos.

1. AMA A TU ESPOSA(O) Y DEMUESTRALO

Debido a que los jóvenes no tienen buenos modelos de padres ejemplares, las jóvenes no saben que cualidades buscar en un hombre, y los muchachos no saben cómo tratar a una mujer.

Tus hijos te ven compartir amor y afecto con tu pareja, estarás preparando a tu hijo para una de las carreras más importantes de la vida, el casamiento y la familia.

2. SE UN PADRE INTEGRO. (TESTIMONIO)

Es más importante lo que haces que lo que dices.

Si enseñas, si oras o cantas bonito, pero gritas a tu esposa toda la semana, por mas que hables de bondad y afecto no contara para nada ante los ojos de tus hijos.

¿Cumples tus promesas? Cuando te comprometes a hacer algo con tus hijos, ¿heces todo lo que está tu alcance para llevarlo a cabo?

3. PASA TIEMPO CON TUS HIJOS.

La importancia que tienen tus hijos para ti es medida por el tiempo que pasas con ellos.

Planee pasar tiempo con sus hijos, cualquiera que sea tu programa de trabajo.

4. AFIRMA EL VALOR DE TUS HIJOS.

Como padre debes hacer sentir a tus hijos lo mucho que valen para ti, eso les servirá para el resto de sus vidas.

Pero lo opuesto también es cierto nunca insulte a sus hijos, con nombres degradantes o que los rebaje.

5. COMUNIQUENSE COMO FAMILIA.

Una familia unida hace que los hijos se sientan seguros.

Comparta lo más posible la comida diaria, en familia donde puedan conversar sobre los temas del día.

6. SE HUMILDE Y ADMITE TUS DEBILIDADES.

El orgullo hace que temamos que la gente piense que somos débiles, pero nuestros hijos no necesitan ver solo nuestros éxitos, es necesario que vean que cuando nos equivocamos, buscamos perdón.

7. DISCIPLINA PARA FORMAR NO PARA HERIR.

Disciplina no es castigo; el propósito es corrección y desarrollo. Disciplina significa desarrollo de carácter, no dar rienda suelta al enojo.

No disciplines a tu hijo cuando estés enojado, toma tiempo para calmarte.

Los hijos necesitan saber que la disciplina y el amor no son opuestos.

8. NO SOBREPROTEJA. (DEJE QUE LOS HIJOS APRENDAN LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA)

Cuando nuestros hijos toman malas des ciciones, a veces lo mejor que podemos hacer es dejar que sufran las consecuencias, el aprender que “cosechas lo que siembras” es parte muy importante para convertirse en adulto.

9. SE EXPRESIVO CON TUS HIJOS NO SEAS DESABRIDO.

Las palabras de cariño y afecto son importantes. Los estudios demuestran que cuando los hijos no experimentan ese afecto lo buscan en maneras de autodestrucción.

No debiera pasar un día sin que un padre le diga a su hijo “Yo te Amo” cada día puede ser la última vez que tengamos esa oportunidad.

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