martes, 19 de enero de 2016

LA VID


 15.1 Jesús expresa su relación con sus discípulos mediante un símbolo que en el AT representa con frecuencia al pueblo de Israel. Cf. Sal 80.8-16; Is 5.1-7; Jer 5.9-11; 12.10-11; Ez 15.1-6; 19.10-14.
15.1 La vid es una planta prolífica (Isaías 5.1–7). El viñedo del Señor todopoderoso, su sembrado preferido, es el país de Israel, el pueblo de Judá. El Señor esperaba de ellos respeto a su ley, y solo encuentra asesinatos; esperaba justicia, y solo escucha gritos de dolor.

15.2, 3 Jesús establece una diferencia entre dos tipos de poda: Mt 15.13).
(1) quitar, y (2) limpiar las ramas.
Las ramas que llevan fruto se limpian a fin de promover el crecimiento. En otras palabras, a veces Dios debe disciplinarnos para fortalecer nuestro carácter y nuestra fe. Heb 12:5-11
y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura: "No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda.
6Porque el Señor corrige a quien él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo."
7Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija?
8Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, entonces ustedes no son hijos legítimos.
9Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida?
10Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que les parecía más conveniente; pero Dios nos corrige para nuestro verdadero provecho, para hacernos santos como él.
11Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud.
Pero las ramas que no llevan fruto se quitan del tronco porque no solo son inútiles, sino que a menudo afectan el resto del árbol Rom 1:28
0pues lo invisible de Dios se puede llegar a conocer, si sereflexiona en lo que él ha hecho. En efecto, desde que el mundo fuecreado, claramente se ha podido ver que él es Dios y que su podernunca tendrá fin. Por eso los malvados no tienen disculpa.
21Pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Diosni le han dado gracias. Al contrario, han terminado pensando purastonterías, y su necia mente se ha quedado a oscuras.
22Decían que eran sabios, pero se hicieron tontos;
23porque han cambiado la gloria del Dios inmortal por imágenesdel hombre mortal, y hasta por imágenes de aves, cuadrúpedos yreptiles.
24Por eso, Dios los ha abandonado a los impuros deseos que hayen ellos, y han cometido unos con otros acciones vergonzosas.
25En lugar de la verdad de Dios, han buscado la mentira, y hanhonrado y adorado las cosas creadas por Dios y no a Dios mismo, quelas creó y que merece alabanza por siempre. Amén.
26Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Hastasus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que vancontra la naturaleza;
27de la misma manera, los hombres han dejado sus relacionesnaturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por losotros. Hombres con hombres cometen acciones vergonzosas, y sufren ensu propio cuerpo el castigo merecido por su perversión.
28Como no quisieron reconocer a Dios, él los ha abandonado asus perversos pensamientos, para que hagan lo que no deben.
29Están llenos de toda clase de injusticia, perversidad,avaricia y maldad. Son envidiosos, asesinos, pendencieros,engañadores, perversos y chismosos.
30Hablan mal de los demás, son enemigos de Dios, insolentes,vanidosos y orgullosos; inventan maldades, desobedecen a sus padres,
31no quieren entender, no cumplen su palabra, no sienten cariñopor nadie, no sienten compasión.
32Saben muy bien que Dios ha decretado que quienes hacen estascosas merecen la muerte; y, sin embargo, las siguen haciendo, yhasta ven con gusto que otros las hagan.
15.5, 6 Permanecer en Cristo significa:
(1) creer que Él es el Hijo de Dios (1 Juan 4.15) Todo…confiese…Dios permanece y el
15Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive enDios y Dios en él.
(2) recibirlo como Señor y Salvador (Juan 1.12) mas a todos…..

(3) hacer lo que Dios dice (1 Juan 3.24) el que guarda sus man/ permanece en Dios y24Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive enellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espírituque nos ha dado.
(4) seguir creyendo en el evangelio (1 Juan 2.24) Si lo que habéis oído permanece….24Por eso, guarden ustedes en su corazón el mensaje que oyerondesde el principio; y si lo que oyeron desde el principio queda ensu corazón, también ustedes permanecerán unidos con el Hijo y conel Padre.
 (5) relacionarse en amor con la comunidad de creyentes (Juan 15.12) este es mi man/...
15.8 Cuando una vid lleva «mucho fruto», Dios se glorifica, pues cada día envía el sol y la lluvia para hacer crecer los cultivos, y alimenta cada plantita y la prepara para que florezca.
15.11 Cuando todo va bien, nos sentimos jubilosos. Cuando se presentan las dificultades, nos hundimos en depresión. Pero el verdadero gozo trasciende las olas agitadas de las circunstancias. El gozo viene de una firme relación con Jesucristo. 15.12,13
La prioridad y trayectoria del amor fraternal, AMOR FRATERNAL. Aquí se compendian todos los deberes y lo que debe guiar la conducta de los discípulos de Jesús.
1) Nuestra prioridad es amarnos los unos a los otros.
2) Nuestra senda es amar como Cristo nos amó, «poniendo su vida». ¿Quién puede medir este amor? Cristo dejó el confort, el gozo y la adoración del cielo para llevar sobre sí los pecados de la humanidad.
Él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Tal vez no sea necesario que demos nuestra vida por otro, pero existen otras formas de practicar el amor sacrificial: escuchar, ayudar, alentar, dar. Piense en alguien en particular que necesite hoy esta clase de amor. Déle todo el amor que pueda y luego trate de dar un poco más.
15.15 Como Jesucristo es Señor y Amo, debiera llamarnos siervos; pero nos llama amigos. Cuánto consuelo y seguridad nos da que el Señor nos haya escogido como amigos de Cristo. Como Él es Señor y Amo, le debemos nuestra obediencia plena. Pero por sobre todo, Jesús nos pide que le obedezcamos por amor.
15.16 Jesús tomó la primera decisión: amar y morir por nosotros, invitarnos a vivir con Él para siempre. Nos toca a nosotros la siguiente decisión: aceptar o rechazar su oferta. Sin la decisión de Él, no nos quedaría alternativa.
John 15 - Juan 15
Prosigue el Señor consolando a sus discípulos, y les dice que él es la vid, y su Padre el labrador, y ellos los sarmientos. Les encarga nuevamente que se amen entre sí. Los alienta contra el odio del mundo, y contra las persecuciones; y les declara por último, que los judíos son inexcusables en su pecado.

Footnotes:

[1]  15.1 Jesús expresa su relación con sus discípulos mediante un símbolo que en el AT representa con frecuencia al pueblo de Israel. Cf. Sal 80.8-16; Is 5.1-7; Jer 5.9-11; 12.10-11; Ez 15.1-6; 19.10-14.

[2]  15.2 Lo limpiará: En griego, la misma palabra transmite la idea de podar y limpiar.

[3]  15.3 Jn 13.10.

[4]  15.4-5 Cf. 2 Co 3.5; Flp 4.13; 1 Jn 1.3-4.

[5]  15.6 Mt 3.10; 7.19.

[6]  15.7 Jn 8.31.

[7]  15.7 Os será hecho: es decir, Dios lo hará. Cf. Mt 21.22; Mc 11.24; Jn 14.13-14.

[8]  15.10 Jn 14.15; 1 Jn 2.5; 5.3.

[9]  15.11 Jn 16.24; 17.13; 1 Jn 1.4.

[10]  15.12 Acerca de este mandamiento, véase Jn 13.34 n.

[11]  15.16 Normalmente era el discípulo quien elegía a su maestro.

[12]  15.16 De una manera especial, los apóstoles fueron elegidos por Jesús (cf. Mt 10.1 y paralelos; Jn 6.70), pero todos los creyentes han sido elegidos también (cf. Ro 8.33; Ef 1.4; Col 3.12; 1 Ts 1.4; 2 Ts 2.13; 1 P 1.2).

[13]  15.17 Cf. v. 12.

[14]  15.18-19 Mundo: Véase Jn 1.10 n.

[15]  15.20 Jn 13.16; cf. Mt 10.24; Lc 6.40.

[16]  15.21 Mt 10.22; 24.9 y paralelos; cf. Hch 5.41; 1 P 4.14.

[17]  15.25 Sal 35.19; 69.4.

[18]  15.26 Consolador: Véase 14.16 n.



Dios Habla Hoy 1996 Notes:

[1] 15.1 Is 5.1-7; Ez 19.10-14.

[2] 15.16 Cf. Mt 10.1 y paralelos; Jn 6.70.

[3] 15.20 Jn 13.16.

[4] 15.25 Sal 35.19; 69.4.

[5] 15.26 Defensor: Véase 14.16-17 n.



CAPÍTULO XV
Versículos 1-8. Cristo la Vid verdadera. 9-17. Su amor por sus discípulos. 18-25. Anuncio de odio y persecución. 26, 27. Promesa del Consolador.

Vv. 1-8.Jesucristo es la Vid, la Vid verdadera. La unión de la naturaleza divina con la humana, y la plenitud del Espíritu que hay en Él, recuerdan la raíz de la vida que fructifica por la humedad de la buena tierra. Los creyentes son los pámpanos de esta Vid. La raíz no se ve y nuestra vida está escondida con Cristo; la raíz sustenta al árbol, le difunde la savia, y en Cristo están todos los sustentos y provisiones. Los pámpanos de la vid son muchos, pero al unificarse en la raíz no son sino una sola vid; de este modo, todos los cristianos verdaderos, aunque disten entre sí en cuanto a lugar y opinión, se unen en Cristo. Los creyentes, como los pámpanos de la vid, son débiles e incapaces de permanecer, sino como nacieron.
El Padre es el Dueño de la vid. Nunca hubo un dueño tan sabio, tan cuidadoso con su viña como Dios por su Iglesia que, por eso, debe prosperar. Debemos ser fructíferos. Esperamos uvas de una vid, y del cristiano esperamos un temperamento, una disposición y una vida cristiana. Debemos honrar a Dios y hacer el bien, esto es, llevar fruto. Los estériles son cortados. Hasta las ramas fructíferas necesitan poda, porque, en el mejor de los casos, tenemos ideas, pasiones y humores que requieren ser quitados, cosa que Cristo ha prometido hacer por su palabra, Espíritu y providencia. Si se usan medios drásticos para avanzar la santificación de los creyentes, ellos estarán agradecidos por ellos. La palabra de Cristo se da a todos los creyentes; y hay en esa palabra una virtud que limpia al obrar la gracia y deshacer la corrupción. Mientras más fruto demos, más abundaremos en lo que es bueno, y más glorificado será nuestro Señor.
Para fructificar debemos permanecer en Cristo, debemos estar unidos a Él por la fe. El gran interés de todos los discípulos de Cristo es mantener constante la dependencia de Cristo y la comunión con Él. Los cristianos verdaderos hallan, por experiencia, que toda interrupción del ejercicio de su fe hace que mengüen los afectos santos, revivan sus corrupciones y languidezcan sus consolaciones. Los que no permanecen en Cristo, aunque florezcan por un tiempo en la profesión externa, llegan, no obstante, a nada. El fuego es el lugar más adecuado para las ramas marchitas; no son buenas para otra cosa. Procuremos vivir más simplemente de la plenitud de Cristo, y crecer más fructíferos en todo buen decir y hacer, para que sea pleno nuestro gozo en Él y en su salvación.

Vv. 9-17.Aquellos a quienes Dios ama como Padre pueden despreciar el odio de todo el mundo. Como el Padre amó a Cristo que fue digno hasta lo sumo, así amó a sus discípulos, que eran indignos. Todos los que aman al Salvador deben perseverar en su amor por Él, y aprovechar todas las ocasiones para demostrarlo. El gozo del hipócrita dura sólo un momento, pero el gozo de los que permanecen en Cristo es una fiesta continua. Tienen que demostrar su amor por Él obedeciendo sus mandamientos. Si el mismo poder que primero derramó el amor de Cristo en nuestros corazones, no nos mantuviera en ese amor, no permaneceríamos en ese amor por mucho tiempo.
El amor de Cristo por nosotros debe llevarnos a amarnos mutuamente. Él habla como si estuviera por encargar muchas cosas, pero nombra sólo a esta: abarca muchos deberes.

Vv. 18-25.¡Qué poco piensan muchas personas que al oponerse a la doctrina de Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey, se muestran ignorantes del único Dios vivo y verdadero, al cual profesan adorar! El nombre en el cual son bautizados los discípulos de Cristo es aquel por el cual vivirán y morirán. Consuelo es para los grandes dolientes si sufren por amor al nombre de Cristo. La ignorancia del mundo es la causa verdadera de su odio por los discípulos de Jesús. Mientras más claros y plenos sean los descubrimientos de la gracia y verdad de Cristo, más grande es nuestro pecado si no le amamos ni creemos en Él.

Vv. 26, 27.El Espíritu bendito mantendrá la causa de Cristo en el mundo, a pesar de la resistencia que encuentra. Los creyentes enseñados y exhortados por sus influencias deben dar testimonio de Cristo y su salvación.


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