cuaresma
Período de cuarenta y
seis días, desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de
Resurrección, en el cual se preceptúan ciertos días de ayuno y penitencia en
memoria de los cuarenta que ayunó Jesús en el desierto.
Ecle 3:
Todo tiene su tiempo
3 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se
quiere debajo del cielo tiene su hora.
2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de
arrancar lo plantado;
3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo
de edificar;
4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo
de bailar;
5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de
abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo
de desechar;
7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de
hablar;
8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo
de paz.
9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres
para que se ocupen en él.
11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el
corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho
Dios desde el principio hasta el fin.
12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y
hacer bien en su vida;
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de
conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la
Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de
nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
Jesús principia su ministerio
(Mt 4,12-17;. Lc 4,14-15)
14 Despues Que FUE Juan encarcelado, Jesús vino a
Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15 Diciendo: El tiempo se ha Cumplido, y el reino de
Diosse ha acercado; Arrepentíos, y credo en el evangelio.
SIGNIFICADO
Cuaresma significa
"cuarenta" y se aplica a los 40 días de intensa preparación a la
fiesta de PASCUA.
Jesús se retiró
durante 40 días. Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí. Elías caminó
durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró
40 años.
"40" es
pues, un número simbólico que expresa víspera, "preparación" intensa
de algo importantísimo que, para nosotros, es la PASCUA
No se entiende la
Cuaresma si no es en función de la PASCUA
A QUE INVITA LA CUARESMA
1. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida.
La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios,
orando, compartiendo con el prójimo
y haciendo obras buenas.
Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos
alejamos más de Dios.
El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma y es un día
para recordar el fin de la propia mortalidad. El día Miércoles de Ceniza se
caracteriza por la imposición de las cenizas en la frente de los fieles,
mientras el padre dice las siguientes palabras, contempladas en el libro
Génesis: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”,
que recuerda a los fieles: su nada, su condición de pecadores y la realidad de
la muerte.
Génesis 3:19
19 Con
el sudor de tu rostro comerás el pan Hasta que vuelvas a la tierra, Porque
Tomado de ella fuiste; pues polvo eres, y al polvo volverás.
2. Es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día,
durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el
rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los
hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con
esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la
gloria de la resurrección.
A DIOS
SALMO 51
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
Y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
Y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
Y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
Y espíritu noble me sustente.
1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas.
La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas:
el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8;Mt 6,1-18),
TB 12:8.«Buena es la oración con
ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor
es hacer limosna que atesorar oro.
Jesús y la limosna MATEO 6:1-18
6 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de
los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro
Padre que está en los cielos.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las
calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su
recompensa.
3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda
lo que hace tu derecha,
4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre
que ve en lo secreto te recompensará en público.
Jesús y la oración
(Lc. 11.2-4)
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas;
porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las
calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y
cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
público.
7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los
gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque
vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que
estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el
cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del
mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os
perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Jesús y el ayuno
16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los
hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que
ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu
rostro,
18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a
tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará
en público.
1435 La conversión se realiza en la vida
cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el
ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (cf Am 5,24; Is1,17), por el reconocimiento de
nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida,
el examen de conciencia, la dirección espiritual, Tomar la cruz cada día y
seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23).
Exhortación al
arrepentimiento
AMOS…23Aparta de mí el ruido de tus cánticos, pues no escucharé siquiera la música de tus arpas.
AMOS…23Aparta de mí el ruido de tus cánticos, pues no escucharé siquiera la música de tus arpas.
Antes corra el
juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.
ISAIAS 1:17
“¿Qué es para Mí la
abundancia de sus sacrificios?”
Dice el Señor.
“Cansado estoy de holocaustos de carneros,
Y de sebo de ganado cebado;
La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.
12 Cuando vienen a presentarse delante de Mí,
¿Quién demanda esto de ustedes[a], de que pisoteen[b] Mis atrios?
13 No traigan más sus vanas ofrendas,
El incienso Me es abominación.
Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas:
¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!
14 Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma.
Se han vuelto una carga para Mí,
Estoy cansado de soportarlas.
15 Cuando extiendan sus manos[c],
Esconderé Mis ojos de ustedes.
Sí, aunque multipliquen las oraciones,
No escucharé.
Sus manos[d] están llenas de sangre.
Dice el Señor.
“Cansado estoy de holocaustos de carneros,
Y de sebo de ganado cebado;
La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.
12 Cuando vienen a presentarse delante de Mí,
¿Quién demanda esto de ustedes[a], de que pisoteen[b] Mis atrios?
13 No traigan más sus vanas ofrendas,
El incienso Me es abominación.
Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas:
¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!
14 Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma.
Se han vuelto una carga para Mí,
Estoy cansado de soportarlas.
15 Cuando extiendan sus manos[c],
Esconderé Mis ojos de ustedes.
Sí, aunque multipliquen las oraciones,
No escucharé.
Sus manos[d] están llenas de sangre.
16 Lávense, límpiense,
Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos.
Cesen de hacer el mal.
17 Aprendan a hacer el bien,
Busquen la justicia,
Reprendan al opresor,
Defiendan[e] al huérfano,
Aboguen por la viuda.
Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos.
Cesen de hacer el mal.
17 Aprendan a hacer el bien,
Busquen la justicia,
Reprendan al opresor,
Defiendan[e] al huérfano,
Aboguen por la viuda.
1438 Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico
(el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor)
son momentos fuertes de la práctica penitencial.
Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales
las liturgias penitenciales
las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna,
(obras caritativas y misioneras).
Oración de Cuaresma
Jesús. Un
año más me invitas a recorrer el camino hacia la Pascua.
Soy
consciente de que, tal vez, me encuentres con las mismas dudas e inquietudes
que el año pasado.
Jesús.
Perdóname, porque muchas veces pretendo orar y siempre encuentro mil excusas.
Sin
embargo, tú, Jesús, siempre estás allí, a mi lado;
sales a mi
encuentro cuando estoy decaído
y por eso,
quiero recuperar las ganas de estar junto a ti.
Jesús.
Cuando caminas cansado y agotado hacia el gólgota, me haces ver que la vida es
maravillosa,
porque
igual que tú, cuando uno se ofrece para llevar la felicidad a los demás,
a los
despreciados,
a los que
nadie quiere,
a los
enfermos;
se da
cuenta que a tu lado la vida tiene otro sentido.
Por eso,
Jesús, ayúdame:
-para que
tu palabra no sobre en mi mochila;
-para que
pueda conocerte mejor;
-para que
si hago ayuno lo haga sin ruido;
-para que
mi caridad florezca con sencillez;
-que mi
oración brote como un rayo de sol entre las nubes,
y sobre
todo, que nunca deje de buscarte.
Jesús.
Ayúdame también, para que este tiempo de cuaresma,
sea un
oasis de meditación y de paz;
de pensar
en las veces que me he olvidado de ti mientras tú
sufrías y
morías por cada uno de nosotros.
Nada más ni
nada menos, que por amor.
Jesús. Ya
sé que quieres que te mire a los ojos y así pueda
descubrir
que merece la alegría seguirte.
Por todo
eso, Jesús, ayúdame…



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